Promesas obligadas

Aquí me tienes, escribiéndote la "carta" que te prometí escribir. No sé el valor que puede tener esa promesa para ti, para mí no tiene ninguno, no fui yo quien quiso hacerla. Aún así voy a hacerlo, no sé si por ti o por mí, pero voy a hacerlo.
Me pediste un margen y un cambio de opinión. Sabes que soy mujer de extremos, que una vez tomada una decisión de este calibre las posibilidades de que cambie de idea son mínimas. Pero bueno, te lo digo una vez más, esto es lo que tú me pedías, aunque tal vez esperabas algo distinto a lo que te voy a decir.
No puedo decirte que sí, que voy a volver contigo y que todo va a ser igual que antes, entre otras cosas porque no quiero que lo sea, porque pasito a pasito he ido cambiando y dudo que lo que antes me hacía feliz pudiera hacerlo ahora. Sabes igual que yo que los principios son duros, lo que no pareces haber entendido es que el final también lo fue.
Al principio, cuando todas las relaciones son bonitas, la nuestra era un infierno que dos cabezotas se empeñaron en sacar adelante. Quisimos creer que lo habíamos conseguido, gran mentira, al menos en parte. Yo simplemente me acostumbré, me acostumbré a la falta de abrazos, de caricias, de palabras bonitas. Me acostumbré a tener que tragarme mis sentimientos, la vehemencia que tantas veces me reprochabas, la impulsividad que para ti siempre fue un defecto. Acabé siendo una versión contenida de mí misma, con una eterna media sonrisa, como la de la Gioconda, que sonríe sin que nadie sepa qué quiere decir con su gesto.
También me acostumbré a estar sola estando contigo. Cada vez que te decía que me sentía sola la respuesta era que tenías mucho trabajo o algo similar. Nunca entendiste que no era de la soledad física de la que te hablaba, jamás te pedí que robaras tiempo a nada para dármelo a mí. Yo no quería eso, sabes muy bien que necesito espacio y que, si me lo quitan, me ahogo. Por eso nunca te pedí horas, sino sueños. Lástima que hasta ahora no lo entendieras.
De nada vale que intentes recuperarme a la desesperada, prometiendo de golpe los cambios que no diste en tantos años. Y es que ahora ya da igual, no hay nada que recuperar, yo no quiero volver a toda esa tristeza. Quise irme y me fui, por muy injusta que te pareciese mi "decisión unilateral". Se me fue la fuerza poco a poco hasta convertirme en una presencia en la que tú veías sólo lo que querías ver.
Lo siento, sabes que nunca quise verte así, pero tampoco me veo capaz de ser una sombra el resto de mi vida.
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Autor: prmt
Preciosa carta, pero triste. Se necesitan motivos para el porqué, no excusas para el porqué no.
Un abrazo luna.
Fecha: 26/03/2008 13:24.
Autor: Fer
Si tuviste que tomar esa decisión, tal y como se presentaba el percal, hiciste bien. Nadie te aprecia por lo que puedes llegar a ser, sino por lo que eres.
Dicho de otra forma y parafraseando tu blog: es mil veces mejor una luna llena que una luna menguante.
Ya hablaremos, buena moza.
Fecha: 26/03/2008 13:40.
Autor: Luna
No se pueden dar razones para un porqué que no existe. Lo demás no son excusas, son sentimientos que resumen cómo vivi esa situación y para mí eso vale más que cien mil razones.
Fer: qué te voy a contar a ti si conoces bien toda la historia? De hecho, recuerdo aquella comida con Lucía y contigo, justo en los duros comienzos a los que me he referido. Qué más te voy a contar a ti que no sepas tb por experiencia propia...
Fecha: 26/03/2008 13:43.
Autor: Etiam
¿Por qué cuando queremos pasar página siempre hay alguien que nos agarra la mano y nos suplica para que no lo hagamos, que intenta que volvamos a recorrer un círculo que ya está cerrado?
Fecha: 26/03/2008 15:56.
Autor: Señor Oscuro
Un beso amor :)
Fecha: 26/03/2008 17:36.
Autor: Alba
Quizá lo entienda.
A mi me encanta como eres peque, así que no cambies ni un ápice ;)
(falta poquito, insisto!) muaksssssssssssssssssssssss
Fecha: 26/03/2008 17:50.
Autor: Carol
Besín
Fecha: 26/03/2008 17:57.
Autor: sega
Con esto no digo de que no debas hacer nada, tan solo que la búsqueda de la felicidad en esta unitaria vida que tenemos, debemos garantizarla, y a veces una decisión dolorosa, conlleva a un cambio repentino en nuestro futuro de felicidad, y eso es muy recomendable. Bastante tenemos ya con ciertas ataduras de las que no podemos desunirnos; créditos, trabajo, compromisos insalvables... creo que es justo buscar la felicidad, aunque de primeras resulte algo doloroso.
Te doy mi ánimo y para cuando vuelvas de Italia, estés fuerte y restablecida, piensa que no hay primavera sin que nada surga, quizá esta sea una buena fecha para dar fe de esto.
Besos.
Fecha: 26/03/2008 19:49.
Autor: Carol
Besin
Fecha: 26/03/2008 20:08.
Autor: Carol
Fecha: 26/03/2008 20:09.
Autor: Luna
Fecha: 26/03/2008 20:11.
Autor: Pikifiore
MUAK
Fecha: 27/03/2008 11:34.
Autor: Fer
Y por experiencia propia, ufff... calla, calla, ¡mejor no hablar aquí!
Fecha: 27/03/2008 13:37.
Autor: Mónica
Un beso grande
Fecha: 27/03/2008 18:34.
Autor: Manuel
Espero que todo vaya bien y que no te acosen demasiado ciertos recuerdos...
Un beso desde Valencia.
Fecha: 27/03/2008 22:16.
