Jorge
La primera vez que hablé con él lo mandé a la mierda. Me acerqué a hablar con él, un chico tímido que había venido con unos amigos y parecía tener dificultades a la hora de relacionarse con el resto. Mi primera impresión después de su primera bordería fue que era un gilipollas. Le pusé firme delante de sus amigos, rojo como un tomate, y me fui tan ancha.
Una semana más tarde vino a hablar conmigo para decirme que quería contarme algo que sentía que sólo podía contarme a mí. Le volví a mandar a la mierda pensando que, encima, venía con cachondeito. ¿Que se creía aquel idiota con el que sólo había hablado una vez en la vida?
Poco a poco aquel chico tímido, aquel borde gilipollas, se fue convirtiendo en una parte más de mí hasta acabar siendo yo. Nunca hubo nada que no pudiera contarle, ningún tema del que no pudiéramos hablar ("es que, con las otras chicas no se puede hablar de sexo tranquilamente"), nunca hubo un momento en que uno de los dos no estuviera allí para el otro.
Siempre pensé que, si en algún lugar del mundo había un alma gemela a la mia, le pertenecía a Jorge. Llegó a conocerme mejor de lo que yo me conocía, y llegó a anticipiar errores de los que yo aún me estoy dando cuenta.
Cuando nos conocimos aún éramos muy crios, todo era fácil y yo no me podía ni imaginar que mi otra mitad se había enamorado de mí. Saber eso, oírselo decir, fue una de las cosas que más me dolió en la vida. Fingir normalidad me resultaba imposible. No podía hablarle de todas mis cosas porque tenía la impresión de hacerle daño, porque en mis historias de amor nunca iba a estar él.
Las cosas cada día iban peor. Yo empezaba una relación estable y él iba de boca en boca sin ser feliz. Me entró pánico el día que me dijo que no era feliz porque comparaba a todas las chicas conmigo, y no eran como yo. Decidí alejarme y lo hice, aunque no de la mejor manera posible. Nos hicimos daño, mucho, y nos borramos de los móviles, de los messenger y de las vidas.
Siempre supe que nunca tendría a nadie que llegase a ser tan especial para mí como lo fue él... Y como vuelve a serlo él. Hace un tiempo me llegó un correo suyo. Me sorprendió porque me decía que no sabía lo que estaba haciendo, que me escribía porque sentía que necesitaba hacerlo y que no intentaba volver a retomar el contacto. Dijo que sólo quería saber que yo estaba bien.
Le respondí una vez, y dos y tres... Y nos echamos de menos y los dos supimos que lo nuestro es único, que nuestras almas son gemelas y que el tiempo que hemos estado separados fue tiempo perdido. Vuelve a ser mi amigo del alma, y yo su niña, y esta vez no voy a dejar que nada nos separe.
Comentarios > Ir a formulario
Autor: Etiam
Fecha: 13/10/2007 21:07.
Autor: Manuel
Un saludito desde Valencia.
Fecha: 14/10/2007 10:21.
Autor: Perdida
Son personas que no se olvidan, distancias que no separan y recuerdos presentes.
Me alegra que esta historia tenga un final feliz:)
Besos!
Fecha: 14/10/2007 15:50.
Autor: Ire
Esto les da en la cara a aquellos que dicen que una amistad hombre-mujer no puede existir.
Un saludito!
Fecha: 14/10/2007 19:25.
Autor: Alba
Un beso
Fecha: 15/10/2007 16:00.
Autor: Cora
Fecha: 15/10/2007 20:38.
Autor: estrella fugaz
Jorge: me alegro un montón de que volváis a ser amigos, la verdad es que con el tiempo uno se arrepiente de los amigos que fue dejando por ahí por un problemilla que en su momento pareció imposible.
Vero: a mí me parece egoísta actuar asi, claro que a todos nos da rabia no podernos apuntar a un plan así, pero nos la tragamos.
Lo de los días malos, todo el mundo los tiene, el mío de hoy, por ejemplo, fue así, pero me voy a permitir un consejo (poniéndome muy roja y si crees que estoy equivocada me lo trago y lo siento por decirlo), creo que hay que asumir un poco lo que se quiere y lo que se puede, me refiero en concreto a los dos chicos, si uno crees que va a desapareces después de un par de polvos, hay que mirar si a ti te parece un trato aceptable, razonable, y con el que te lo vas a pasar bien, o si es todo lo contrario, y actuar en consecuencia.
Lo mismo con el otro chico, aunque a veces se espera algo (malo) de alguien y luego es todo lo contrario. Yo, para mí, dos polvos es mejor que nada, y igual el chico no da para más, así que a aprovechar lo que dé, mientras te parezca bien, claro.
Un beso
Fecha: 15/10/2007 22:57.
Autor: la patri
Fecha: 15/10/2007 23:04.
Autor: Pikifiore
Fecha: 18/10/2007 16:40.
