Que se pare el mundo...
Nunca he podido negar que soy un desastre. Y es que, aunque quisiera, sería imposible negarlo. Pero es que esta vez me estoy superando a mí misma. ¿Cómo es posible estar perdiendo la cabeza por alguien a quien acabo de conocer? O mejor, ¿cómo es posible estar perdiendo la cabeza por alguien a quien apenas conozco? Vale, sé que mucha gente pensará que es más que posible, pero... ¡me cuesta aceptar que sea normal!
Y el caso es que no puedo dejar de pensar en sus ojitos, en su sonrisa... Y sí, vale, en sus brazos y en su culo también, no lo vamos a negar...
Me estoy acelerando un poco. Sí, lo normal es esperar y dejar que las cosas vayan poco a poco en vez de ir corriendo al messenger a ver si está, o estar pegada al móvil por si me ha mandado algún mensaje. Me siento, a mis 30 años, como una adolescente. Incluso empiezo a plantearme "tácticas" abusrdas como pasar un poco de él para ver si muestra más interés...
¿Cómo es posible volver a la adolescencia 15 años más tarde? ¡Si parece que me acaban de sacar de Gran Hermano!
Voy a tener que poner orden en esta cabecita... Hace tiempo que va siendo hora...
