Primeros pasos
Dar un paso siempre es duro, empezar a andar es la parte más dura de todo el proceso. Tal vez porque sabemos que vamos a caer una y otra vez y, tal vez, porque sabemos que llegará un momento en el que no nos creeremos capaces de volver a levantarnos.
Últimamente pienso que el final de una relación es algo parecido. Cuesta trabajo tomar las primeras decisiones, superar el miedo a la inminente soledad y a la absurda idea de que vamos a estar solos el resto de nuestras vidas. A veces se nos olvida que en una relación también se puede estar solo.
Siempre tenemos delante el inmenso abismo de la duda, del miedo a lo desconocido, al no saber qué pasará. Parece que cuesta trabajo desengañar a todo el mundo, decirle a la gente que las cosas ya no son así, que tu perfecta y ordenada vida está tocando fondo sin más. O lo que es peor, que tu vida era demasiado perfecta para ti.
Y lo peor de todo... las disculpas tardías llegan a la vez que las dudas, todas juntas, aliándose para complicarme la vida.
